Maverick

Estuvo meses buscándolo.
Negoció, pidió un préstamo, hizo malabares.
Se peleó con escribanos, aduaneros y puteó a la burocracia de este país.
Pero al final, ayer, Mauro se compró su Ford Maverick.
Un auto más viejo que él, necesitado de limpieza, cariño, tiempo y plata, bastante plata.
Felicitaciones, Bolitz.

